martes, 12 de diciembre de 2017

Huída hacia adelante

No recuerdo cuando me quedé dormida pero al despertarme vi que ya no era Andrea quien conducía sino que era Nora. Entre las dos habían estado toda la noche conduciendo.

—¿Dónde estamos? —le pregunté algo nerviosa a Nora.
—No lo sé, Nerea. Bastante lejos...
—¿Qué tal has descansado? —me preguntó Andrea desde el asiento de copiloto.
—Bien; tengo un poco dolorida la espalda, pero estoy bien. ¿No me habéis avisado para que hiciera mi turno de conducción?
—Vimos que estabas durmiendo profundamente y nos dio pena despertarte —dijo Nora al volante.

Giré la cabeza hacia la derecha y miré por la ventana del coche. Fuera solo se veían árboles; ninguna casa, nada de gente. Me alegró sentir la soledad que nos rodeaba. Fijé mi mirada al frente. Allí estaban Andrea y Nora, las dos mejores amigas que una mujer puede tener.

—En el siguiente pueblo que encontremos me dejáis en el primer hostal que haya y os volvéis para casa.
—¡Qué te lo has creído tú! —me dijo Andrea girándose hacia mí por completo. Entonces vi como Nora también me observaba desde el espejo retrovisor.
—No puedo pediros ni quiero que me deis más ayuda. Ya habéis hecho bastante por mí.
—Bastante no es suficiente —dijo Nora—. Cuando veamos que estás bien hablamos de dejarte sola; mientras tanto, ni lo menciones.

Por primera vez en mucho tiempo fui capaz de sonreír. Nora y Andrea también sonrieron al verme a mí hacerlo. Con su ayuda había sido capaz de escapar del infierno. Ahora buscábamos un paraíso en el que pudiera quedarme para rehacer mi vida, un lugar en el que mi diablo particular jamás pudiera encontrarme.

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Este microrrelato fue seleccionado y publicado en la Comunidad del Portal del escritor, en el #ViernesCreativo: Tres personas viajan por una carretera interminable

jueves, 30 de noviembre de 2017

Oscar Wilde y la escritura


Tal día como hoy, pero de 1900, moría en París a los 46 años un gran escritor de origen irlandés, Oscar Wilde. Mi recuerdo para con él lleva la forma de una de sus frases más geniales:

"Escribí cuando no conocía la vida. Ahora que entiendo su significado, ya no tengo que escribir. La vida no puede escribirse; sólo puede vivirse".

Yo aún no he entendido el significado de la vida por completo por eso todavía continúo escribiendo. Creo que escribiré siempre porque no sé si conseguiré nunca comprender el mundo en que vivimos. Y también viviré la vida para después contarlo en forma de relato.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Turno de noche

La rodilla derecha estaba por completo descarnada. El brazo izquierdo presentaba un corte profundo con la carne desgarrada. Los dedos de las manos parecían que estuvieran todos rotos. En los años que llevaba en el servicio de urgencias Ismael había visto casi de todo pero jamás una carnicería como aquella. Sabía que la víctima no estaba muerta porque sino no le habrían llamado a él. En su lugar estarían los del Anatómico Forense haciendo su trabajo. Por más que pensaba, no tenía ni idea de cómo la mujer que estaba allí tirada inconsciente sobre un charco de sangre podía estar todavía viva.

La única parte del cuerpo de la mujer que permanecía intacta era su cara, un rostro delicado de piel muy blanca, con una boca pequeña de labios finos y unos ojos también pequeños y rasgados. Pese a lo dantesco del escenario, a Ismael le pareció una mujer muy bella. Con disimulo sacó su móvil del bolsillo del pantalón y enfocando hacia la cara le sacó una foto antes de que nadie pudiera darse cuenta de lo que estaba haciendo.

No fue hasta horas más tarde, después de acabar su turno de trabajo, cuando se permitió el lujo de volver a sacar su móvil del bolsillo para observar la imagen robada. En verdad era muy hermosa. Para entonces ya sabía que la mujer era natural de Japón, de nombre Akane y que se dedicaba al modelaje de prendas de alta costura para una firma francesa con una sucursal en la ciudad. Lo que Ismael no había podido sonsacar a los policías era qué había ocurrido para que una mujer como aquella pudiera acabar de semejante manera.

Al día siguiente Ismael volvía a tener turno de noche pero antes de irse a dormir quería dejar el tema de Akane zanjado. Había buscado el significado de ese nombre en internet: “rojo brillante”. Al leerlo Ismael había recordado la escena que se había encontrado al llegar al piso. Todo era rojo brillante. La sangre estaba esparcida por el suelo formando un pequeño lago rojo sobre el que estaba el cuerpo casi sin vida de Akane.

Al llegar a la tienda de revelado de fotos Ismael sacó su móvil del bolsillo, se lo entregó a la dependienta pidiéndole que le revelara la foto de Akane. Mientras tanto buscó entre los estantes de la tienda un marco que le resultara adecuado para enmarcar el retrato de la mujer. Encontró uno de aspecto frágil, como si fuera de porcelana, en tonos azules, como los ojos de Akane. Era el marco perfecto.

Con todo resuelto Ismael sintió que ya podía regresar a su casa a dormir. Estaba muy cansado. La noche había sido agotadora. Ocuparse de los comas etílicos de cuatro borrachos nocturnos o de las heridas por arma blanca producidas en alguna pelea callejera eran cosas a las que ya estaba acostumbrado. Pero ver escenas como las de Akane era algo a lo que jamás se terminaría de acostumbrar.

Cerró tras de sí la puerta de su casa. Por fin estaba en la seguridad y la tranquilidad de su hogar. Necesitaba una ducha antes de acostarse. Se sentía sucio después de todo lo vivido esa noche. Antes de meterse en la cama regresó a la entrada de la casa. Allí había dejado la bolsa que contenía la foto enmarcada de Akane. La sacó de la bolsa, miró el rostro de la mujer que estaba como dormida y se la llevó a su cuarto. Abrió las puertas del armario empotrado, deslizó la ropa que había colgada hacia uno de los lados y empujó el fondo del armario. Se abrió entonces un hueco por el que entraba una persona sin problemas y que daba a una habitación secreta.

Ismael entró en el pequeño cuarto, se situó en el centro y girando sobre sí mismo comenzó a observar las fotos que tenía colgadas por las paredes buscando un espacio en el que colocar el nuevo marco que tenía entre sus manos. Allí estaban todas las otras mujeres que tampoco quisieron saber nada del amor que les ofrecía. Al final Akane tampoco quiso saber nada de él. Pero ahora su rostro angelical dormía para siempre sobre la pared de su cuarto secreto entre sus fotos del turno de noche.


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(Publicado en Taller de escritura Nº48 de Literautas:
Móntame una escena: el armario y la idea)


jueves, 4 de mayo de 2017

Día de fiesta

—Papá, los días festivos que no trabajas, ¿de dónde salen? Así voy a buscar más.

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Este microrrelato fue seleccionado y publicado en la Comunidad del Portal del escritor, en el #RetoEscritura: Metámonos en la piel de un niño pequeño

jueves, 27 de abril de 2017

Sueño familiar

Para ganar la otra orilla tenía que atravesar el río nadando. Guardó sus pantalones, su camisa y sus zapatos en una bolsa con la esperanza de que la ropa llegara seca al otro lado. El compromiso adquirido con su familia le hacía arriesgarse al máximo. Confiaba en no encontrarse con la patrulla fronteriza nada más dejar el agua. Tal vez así lograría el sueño americano y podría traer a toda su familia a la parte rica del mundo.
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Microrrelato que participa en el Reto 5 líneas del blog de Adella Brac.

jueves, 30 de marzo de 2017

Demasiado realista

La noticia salió en la primera edición de todos los periódicos. El estudio del famoso pintor realista amaneció destrozado. Todo eran cuadros rasgados, caballetes desvencijados... No parecía un robo; semejaba, más bien, una agresión muy bien planeada. Lo único que echó en falta el pintor fueron a dos de los caballeros medievales de la histórica batalla que estaba pintando en ese momento. Habían sido enemigos durante toda su vida.

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Microrrelato que participa en el Reto 5 líneas del 
blog de Adella Brac.

jueves, 23 de marzo de 2017

Primavera

Aquí estoy un jueves más aceptando el reto que nos lanza Escuela Cursiva con su #JuevesConCuento para que escribamos un microcuento con 15 palabras como máximo empleando siempre la palabra o palabras que nos proponen cada semana. Hoy nos ponen el reto que usemos la palabra "primavera"
A mí me han salido estos tres microcuentos. A ver qué os parecen:
Hacer reír
Decían que le faltaba una primavera. No le importaba. Había llegado a bufón del rey.

Microcuento nº2:

Tian, el mandarín
Sus amigos le llamaban rollito de primavera. Sólo era Kung-Fu delante de la pandilla rival.

Microcuento nº3:

Malquerencia
En primavera aplastó todas las flores del jardín. Él las había plantado antes de irse.